En primer lugar, la composición del CA hace referencia al
tamaño del mismo, al tipo de consejero y a la representación minoritaria (Zahra
y Pearce, 1989). No hay un número perfecto de consejeros. Sin embargo, un número
elevado de consejeros puede llegar a ser un impedimento a la hora de tomar
decisiones de manera rápida y eficiente. Aunque es verdad que una mayor
variedad de opiniones y un incremento en la capaz de supervisión beneficia al
consejo, no siempre es fácil la coordinación en la toma de decisiones.

 

Dentro del CA, encontramos dos tipos de cargos: el presidente (para
preservar la transparencia y velar por los intereses de los accionistas, sería
aconsejable que esta figura no desempeñe también un cargo directivo, aunque hay
en grandes compañías donde coincide como Netflix) y los consejeros (pueden ser
ejecutivos –miembro del equipo directivo; dominicales –representan a los
accionistas y son ajenos a la gestión de la actividad diaria; y los
independientes –consejeros profesionales que no guardan una relación directa
con la empresa ni sus accionistas y contribuyen a una mejora de las prácticas,
metodologías y estrategias).

En segundo
lugar, es importante que el consejo sea diverso (tres discos de la diversidad
de Jent y
Hilb). Por un
lado, en lo que respecta a los aspectos relacionados con la edad, género y
nacionalidad, siendo también importante su perfil y background y, por otro
lado, la experiencia y conocimientos que posee. Sin embargo, toda esta
diversidad no es suficiente sino se utiliza.

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